domingo, 11 de mayo de 2014

El Bucavidas

"Ganar, puede ser una gran carga"

    El_buscavidas-658044281-large.jpg


Título: El Buscavidas
Título original: The Hustler
Año: 1961
País: Estados Unidos
Productora: 20th Century Fox
Director: Robert Rossen
Producción:  Robert Rossen
Guión:  Sidney Carroll, Robert Rossen. Basado en la novela de Walter Tevis
Fotografía: Eugen Schüfftan
Música: Kenyon Hopkins
Montaje: Dede Allen
Reparto: Paul Newman, Jackie Gleason, Piper Laurie, George C. Scott, Vincent Gardenia
Género: Drama
Duración: 134 min








“En la mesa y en el juego se conoce al caballero”, esta frase, sacada del refranero español, podría sintetizar el objetivo de Robert Rossen con esta película. Una frase que nos lleva a rememorar a Platón cuando dijo aquello de: “Puedes descubrir más cosas de una persona en una hora de juego que en un año de conversación”. Y es que, el juego, en este caso el billar, nos es más que una mera excusa, y un escenario, para expresar la verdadera temática de la película: La arrogancia, la autosuperación, la confianza y desconfianza en uno mismo, la fraternidad y las miserias humanas.


Últimas historias que contar
En 1961, pasada ya la “caza de brujas” llevada a cabo por el senador McCarthy fundamentalmente durante el periodo de 1947 a 1956. Robert Rossen vuelve a Estados Unidos, tras su autoexilio a Europa, para rodar las dos últimas películas de su carrera. En primer lugar El buscavidas (1961) película que nos ocupa hoy. Y por último Lilith (1964), estrenada dos años antes de su fallecimiento, en 1966 a la edad de 57 años.
The Hustler (El buscavidas), Adaptación de la novela homónima de Walter Tevis (1959), célebre, aunque en un inicio algo incomprendida, fue finalmente una película de gran éxito tanto del público como de la crítica, llevándola a convertirse en uno de los grandes títulos de la historia del cine. Una obra que incluso, un gran cineasta como Scorsese, de algún modo, quiso continuar, en 1986 con El color del dinero.
Siete nominaciones al Oscar, entre ellas a mejor película, mejor director, mejor guion adaptado o mejor actor de reparto para George C Scott, la cual, esta última, fue rechazada por el actor. Y dos estatuillas ganadas: “Mejor fotografía en blanco y negro” y “Mejor dirección artística en blanco y negro”. Son un ejemplo de la entereza y calidad representada por esta obra cinematográfica.
“Eres un perdedor nato”
El buscavidas, nos narra la historia de un joven que dedica su vida a jugar al billar. Un profesional del juego y del engaño, que utiliza su habilidad en el juego para desplomar a todo el que se atreve a aceptar su desafío. Eddie Felson, o Eddie “Relámpago”, tal y como se le conoce en el submundo de mafias movidas por la apuesta y el juego alrededor del billar, es un joven ambicioso cuyo peor enemigo es su propio ego.
Todo hasta el momento le ha ido bien en el negocio del billar, junto a su “socio capitalista” Charlie, o más bien un “apoderado” que invierte su dinero en el don de Eddie para llevarse parte de las ganancias del mismo, aunque de una forma moderada y noble por el cariño y la amistad que le procesa al joven. Juntos han conseguido vivir de ello y han cosechado muchos triunfos hasta que Eddie se ha llegado a hacer un nombre en el mundillo.
Pero todo cambia, cuando Eddie, decide retar a “El Gordo de Minnesota”, reconocido como el mejor jugador de los Estados. “Relámpago” van en su búsqueda y tras toda una noche de victorias cosechando altas sumas de dinero, su ego y su desconfianza en sí mismo le hacen perder, caer en la miseria y perderlo todo, tras emborracharse y crecerse ante su contrincante, un “Gordo de Minnesota” frío, tranquilo, seguro, y paciente, que termina desplumándolo, después de casi 24 horas de juego incesante.
Esta derrota deja a Eddie sin nada, y lo lleva a romper su relación con Charlie y a conocer en una estación de tren a Sarah, una mujer solitaria y misteriosa que se muestra desconfiada, pero con la que finalmente se establece en su casa y llevan una extraña vida en pareja movida por los intereses personales de cada uno, aunque con un trasfondo de amor mutuo que casi son incapaces de expresar.
Sarah, es la unica que podria haber sacado a Eddie de ese mundo pero el afán de este por ganar a “El Gordo” no cesa, y se interpone ante el Bert Gordon (George C. Scott), uno de los más grandes “capos” que mueven el mundo de las apuestas y el billar, una sanguijuela que se aprovecha del don de otros para hacer dinero. Pero que le da un baño de realidad a Eddie en una de las conversaciones más reveladoras de la película. “Claro que te emborrachaste. Tenías la mejor excusa en el mundo para perder. No hay ningún problema si pierdes con una buena excusa. Ganar, puede ser una gran carga. Puedes soltar esa carga cuando tienes una excusa. Lo único que tienes que hacer es aprender a sentir pena por tí mismo. Uno de los más populares deportes de interior: sentir pena por uno mismo. Deporte disfrutado por todos, especialmente los perdedores natos.” Bert Gordon
Un Bert Gordon, carente de sentimientos y con una frialdad extrema que no le importa sacrificar lo que sea para conseguir sus propósitos.
El éxito del propósito de Eddie, le cuesta muy caro, y no es hasta la muerte de Sarah, cuando no madura y aprende a tener la frialdad y la entereza necesaria para conseguir ganar a “El Gordo de Minnesota”.
Un conjunto ejemplar
Como decíamos al principio, el billar no es más que una mera excusa, un escenario para dar forma a esta reflexión sobre la derrota del ser humano, sobre la confianza y la desconfianza en uno mismo, la arrogancia y la avaricia y todos esos matices de las personas, representado en este subgénero de películas dramáticas, como son la “Películas de perdedores”.
La idea de que el propio ego y la avaricia pueden convertirse en el peor enemigo de uno mismo está representado por un Eddie “Relámpago”, interpretado por un jovencísimo Paul Newman con una interpretación brillante y magistral. Este personaje iba a ser interpretado inicialmente por Jack Lemmon, que rechazó el papel para poder interpretar a un alcohólico en la película de Blake Edwards Días de vino y rosas (1962).
Todo el elenco de actores realiza un papel extraordinario, unos personajes muy bien definidos y brillantemente interpretados confluyen en esta pieza para dar forma a esta historia de derrota. Un George C. Scott, en el papel de Bert, que da forma con su inigualable actuación a la figura del malvado de película por definición, un personaje frío, calculador y manipulador. Por otro lado, Piper Laurie, en el papel de Sarah también realiza una interpretación ejemplar, desarrollando a un personaje excéntrico, solitario y pasional. Y no podemos dejar de lado la figura de “El Gordo” interpretado por Jackie Gleason, que consigue transmitir esa templanza, seriedad y entereza característica del personaje, fruto de la obsesión del joven Eddie.
Por otro lado, hay que destacar la calidad narrativa de la obra. Un ejemplo puro de causa-efecto, donde cada plano es consecuencia del anterior y germen del siguiente. Unas elipsis espacio temporales brillantes por su amplitud y su discreción en la ejecución. Y unas escenas en ocasiones casi teatrales,  y casi necesaria, puesto que con ellas se le entrega a los actores el protagonismo absoluto.
Rossen filmó esta película con unos encuadres precisos y logrando una profundidad de campo no muy común hasta entonces, que llena de matices la historia, ayudando a desarrollar la tensión y la angustia del jugador de billar, y cargado de sentimientos y emociones cada una de las escenas.

Cuentos de perdedores
Este cine de derrota, o películas de perdedores como hablábamos anteriormente, ha sido un tema recurrido en numerosas ocasiones en la historia del cine. Anterior a El Buscavidas, en 1956, John Ford rodaba The searchers, un western basado en un hombre moralmente derrotado que emprende una vendetta personal, contra los secuestradores de su sobrina, única superviviente de su familia junto a su sobrino, que le acompaña en su trayecto.
Ya en los años posteriores al estreno de The Hustler, podemos destacar tres títulos, enmarcados dentro de este tipo de temática. El rey del juego (1965), La Jauría humana (1966) y El rey del rodeo (1972). Todas ellas, protagonizadas por hombres a los que la vida no ha tratado bien, y que intentan superar sus situaciones a base de superar una derrota tras otra.
Por último, cabe destacar un título más actual, aunque salvando las distancias en cuanto a calidad narrativas, para nada comparables con El buscavidas, la película dirigida por Curtis Hanson en 2002, 8 Millas, basada en la vida del aclamado rapero norteamericano Eminem y sus primeros pasos en el mundo del rap, un mundo de “negros” en el que intenta hacerse un hueco. Como Eddie “Relámpago”, un joven que tiene un don y del que algunos pretenden aprovecharse, y un objetivo principal, arrebatar el título de mejor rapero al aclamado Pappa Doc. La vida de Rabbit (el protagonista de 8 Miles, interpretado por el propio Eminem), al igual que la de Eddie “Relámpago”, está llena de complicaciones, aunque en este caso, al moverse en ámbitos sociales diferentes y épocas diferentes, los problemas de cada uno son radicalmente distintos, aunque mantienen la esencia. Y por supuesto no puede faltar ese alma mediadora y calmante para el protagonista que es el papel de la chica, en el caso de The Hustler Sarah, pero en el caso de 8 Millas, King Basinger y Alex Latourno, que interpretan el papel de madre y novia del protagonista respectivamente. Sin duda, una película que a mi modo personal de entenderla, presenta muchas características similares a “El buscavidas”, un par de historias de perdedores que luchan a toda costa por autosuperarse y conseguir su objetivo cueste lo que cueste.
El renacimiento de las salas de billar
Sin duda, El Buscavidas, una obra excelente que ha marcado a una generación. Cuya influencia y éxito, participó en los años 60 al resurgimiento de las salas de billar, y recuperó la afición de muchos por este juego.

Una pieza, que ha dia de hoy, por su carácter clásico, su formato en blanco y negro o su ritmo, puede resultar lenta o simplemente “antigua”. Pero que sin ninguna duda, es una obra excelente que merece la pena contemplar y analizar por la riqueza narrativa que posee.

No hay comentarios:

Publicar un comentario