UN VIAJE A LA VIDA
Título: Fresas Salvajes
Título original: Smultronstället
Año: 1957
País: Suecia
Producción: Allan Ekelund
Director: Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
Fotografía: Gunnar Fischer (B&W)
Música: Erik Nordgren
Montaje: Oscar Rosander
Reparto: - Victor Sjöström, Bibi Andersson, Ingrid Thulin, Gunnar Björnstrand, Folke Sundquist, Björn Bjelvenstam, Naima Wifstrand, Jullan Kindahl, Max von Sydow, Åke Fridell
Género: Drama
Duración: 91 min
Fresas Salvajes, indaga en lo más profundo del pensamiento, de las emociones y de los sentimientos. Una vez más Ingmar Bergman, nos trae una película intimista que nos hace reflexionar sobre la vida y las relaciones humanas.
Nominada al Oscar por mejor guion original en 1959, Ganadora del Globo de Oro en el mismo año, a la mejor película extranjera; dos nominaciones a los premios BAFTA, ganadora del Oso de Oro y el premio FIRESCI en el festival del Berlín en 1958; entre otros reconocimientos. Ingmar Bergman, en su época simbolista, hace de esta película una de sus mejores obras.
Junto con El Séptimo Sello, Fresas Salvajes marca el comienzo de la mejor etapa del director, que enlazaría numerosas obras maestras hasta finales de los 60. Influenciado claramente por la obra literaria de Henrik Ibsen y, sobre todo, August Strindberg se introdujo en un mundo donde se manifestaban los grandes temas que tanto lo atraían, cargados de una atmósfera dramática, agobiante y aun desesperanzada.
En busca del tiempo perdido.
Isak Borg, un hombre mayor, frío y egoísta, tiene que acudir a la Universidad de Lund, para recibir un homenaje. Después de un extraño sueño en el que se veía a sí mismo muerto, decide emprender el camino en coche en lugar del avion que tenia reservado. Parte a Lund con su nuera, que tras una discusión con su marido, hijo del protagonista, había abandonado el hogar.
En el camino, se paran en el lugar donde pasaba Isak sus vacaciones en su juventud, lo que le hace recordar a su primer amor, y revivir las historias de su pasado. Allí conocen a un grupo de jóvenes, que se unen a ellos en el viaje. Entre ellos, una joven que le recuerda a la primera chica de la que se enamoró, incluso tiene su mismo nombre.
Finalmente llegan a Lund, y al festejo en su honor. No sin antes haber recordado numerosos capítulos de su pasado, haber reflexionado sobre su vida y haberse dado cuenta de todos sus errores; lo que lo llevan a dar un cambio en su actitud y su personalidad, en su relación con los demás, símbolo de su arrepentimiento. Un viaje de recuerdos y vivencias que le acompañan finalmente hasta la muerte.
El valor de los recuerdos
Con esta obra, el director pretende hacer reflexionar sobre el valor de las cosas, el valor de la experiencia y de las relaciones sociales. Así como el protagonista se descubre a sí mismo, el espectador conoce de primera mano, como y porqué evoluciona el personaje, que errores del pasado le llevaron a ser tal cual es. Y siente lástima al ver, como este hombre, al que le queda poco tiempo de vida, se arrepiente de sus errores. Errores que han influido directamente en la personalidad de su hijo y lo han transformado en un hombre frío y egoísta al igual que el.
El mundo de los sueños, la realidad y el recuerdo, se muestran al mismo nivel en esta película, quedando perfectamente fusionados. Ya desde su título, Fresas Salvajes, nos indica el director ese doble sentido con el que juega el filme, aunque aparentemente no lo percibamos, porque para nosotros no significa nada, para la cultura escandinava, de la que es natural el director, “un lugar de frutos silvestres” esta relacionado con un lugar apartado, un rincón privado que inspira sentimientos positivos, y agradables para una persona. Al igual que en la película, lo es para Isak, esa casa apartada donde pasaba sus vacaciones, esa casa por la que volvió a pasar cincuenta años después, y le inspiró tantos recuerdos privados, tantos momentos que le hicieron reflexionar sobre su vida; su lugar de frutos silvestres, sus fresas salvajes.
Fresas Salvajes, se encuentra dentro de la época simbolista del autor, al igual que El rostro (1958) o El séptimo sello (1957), que igualmente sus personajes se aventuran en viajes que les llevan a conocerse, a auto criticarse y a arrepentirse de quienes son, viajes hacia uno mismo.
Experiencia de Vida
Esta película, que muchos consideran ya un clásico, ha conseguido dejar una importante huella en la trayectoria del director, así como en la filmografía del país.
Con una interesante construcción, libre e inspirada, establece un diálogo y un juego entre realidades, sueños y recuerdos, capaz de seducir al espectador, gracias a una potente y armoniosa arquitectura que definen la vida y la experiencia humana de una manera original a la vez que clara.




