Cuando leí por primera vez el título de esta película “La Hipótesis del Cuadro Robado”, desconociendo completamente cualquier dato acerca de la misma, imaginé que me enfrentaría en la próxima hora a una película de suspense, de investigación, de crímenes y hurtos alrededor de un museo o una importante colección. Imaginad mi sorpresa cuando empecé a darme cuenta de que se trataba de una película experimental, sobre un coleccionista de arte que describe y muestra una serie de cuadros de su colección, basándose en la relación entre ellos y mostrando las representaciones vivientes de los mismos. Y esto lo hace a través de un diálogo desconcertante con un tercero al que nunca vemos y que simula ser el representante del propio espectador.
Pero tampoco me alejaba demasiado en mi premisa sobre la película, ya que también hay cierto grado de suspense e intriga en ella. Al ir conociendo las historias de los personajes representados en los cuadros, desconocer parte de la historia y tener a nuestra disposición tan solo la opinión e interpretación del personaje que nos guía durante la película, “El Coleccionista”. El relato crea cierta sensación de intriga, de ganas de conocer las historias de cada uno, más allá de lo que nos están mostrando en la película y además crea cierta curiosidad sobre el hipotético cuadro robado, creando además la duda de si este realmente existiría o no, o es mera invención del personaje.
No obstante, a pesar del ligero interés que pueda despertar la historia y de la interesante fotografía que muestra la pieza. Personalmente, la película, ha sido altamente desconcertante y de un ritmo irritantemente lento. Durante los quince primeros minutos de película sentía el impulso de adelantar el reproductor para cerciorarme de que no seguiría así durante los cuarenta y cinco minutos restantes. Y una vez comenzado el camino entre los cuadros vivientes, al llegar al predecesor del supuesto cuadro robado, pasé el resto de la película buscando por las demás escenas la misteriosa máscara que se nos muestra, como si yo misma fuese a descubrir o a desvelar el misterio. Como ya he dicho antes... desconcertante.
Sin embargo, deduzco que esta experiencia, esta sensación a la hora de enfrentar una película como esta, o este desinterés hacia su temática, no son más que una consecuencia de mi aun “incultura cinéfila”. Una clara muestra de que tengo aun muchas películas, muchos géneros y temáticas que descubrir o que experimentar, antes de poder hacer frente a una pieza de las dimensiones y características de “La Hipótesis del Cuadro Robado”.
