La maldad desde el origen
Título: Mientras Duermes
Año: 2011
País: España
Producción: Julio Fernández
Director: Jaume Balagueró
Guión: Alberto Marini
Fotografía: Pablo Rosso
Música: Lucas Vidal
Montaje: Guillermo de La Cal
Reparto: Luis Tosar, Marta Etura y Alberto San Juan
Género: Thriller - Suspense
Duración: 107 min
Jaume Balagueró, responsable de películas de terror y suspense de talla internacional como Darknes (2002), Frágiles (2005) o la conocida saga REC, trae con esta una película de suspense que habla del mal, y de la maldad que afecta a una comunidad de vecinos , esta vez desde el interior.
Ganadora de seis Premios Gaudí en 2011, incluyendo “mejor película de lengua no catalana”, y nominado al Goya Luis Tosar por su interpretación en esta obra. Se ha convertido en una película que ha levantado muchas expectativas y que consecuentemente ha contado con una gran acogida entre el publico, pero que también cuenta con sus detractores.
Una pausa en el camino
Mientras duermes, un thriller de suspense, nos llega de la mano de un director que poco a poco se ha ido especializando en este género. Pero tras su cine de terror, con escenas rápidas y películas tratadas con una brutalidad extrema, basadas en una comunidad de vecinos, a la que acecha un mal que llega del exterior, como ocurre en los casos de REC 1 (2007), REC 2 (2009), interrumpe su saga para traernos una película con un ritmo más pausado y de un miedo psicológico, diferente a lo que nos tenía acostumbrados.
La historia se desarrolla en un edificio con una comunidad de vecinos, normal y tranquila en la que aparentemente todo transcurre con normalidad. Un espacio fílmico inorgánico, puesto que conocemos partes del edificio. El Hall, el estudio, y un par de pisos y de los cuales ni siquiera tenemos una visión en conjunto, desconocemos en todo momento cuantos vecinos hay o cuántas plantas tiene el edificio, puesto que al director no le interesa mostrarlo, los espacios inorgánicos son mucho más recurrentes a la hora de crear suspense e intriga.
A diferencia de REC, a esta comunidad y este edificio, lo acecha un mal, pero en esta ocasión el mal vive dentro y esta completamente camuflado en la comunidad. Una maldad que muy sutilmente empieza a crecer y a contaminarlo todo.
El enemigo vive en la comunidad
César, es un portero de comunidad, aparentemente ejemplar. Educado con los vecinos, cuidadoso y atento con los problemas de cada uno. Lo que ellos no saben es que tras esa máscara de trabajador educado y amable se esconde un hombre que se considera incapaz de ser feliz y cuya satisfacción reside en acabar con la felicidad de los demás. Le gusta hacer daño.
Tiene un trabajo ideal para este propósito, ya que con el tiene acceso a la intimidad de todos los vecinos, le permite conocer las rutinas de todos y cada uno y le otorga la confianza de los vecinos para poder pasar desapercibido y moverse a su antojo.
A César le gusta hacer daño, crear dolor a su alrededor. Y la nueva vecina del 5ºB, Clara (Marta Etura), no deja de sonreír. Esto genera en él una obsesión, que le lleva a desencadenar un plan maléfico y meditado cuyo objetivo no es más que borrar esa sonrisa de su rostro. Para ello intenta atormentar su vida diaria de todas las maneras posibles, y su obsesión crece cuando no consigue su propósito.
Conocemos dia a dia la rutina de cada uno, que se va resumiendo a través de elipsis que contraen el tiempo del discurso, presentando una frecuencia iterativa, para mostrar cuidadosamente la rutina de los dos personajes principales. Rutinas que César consigue alterar con sus continuados intentos de sabotear la vida de Clara.
Cuando el novio de Clara llega al edificio es el único que sospecha que César esconde un lado oscuro, y no cesa hasta descubrir que es lo que oculta. Descubrimiento que le cuesta la vida y con ella un triunfo más para el portero, que no es descubierto y consigue con este acto borrar la sonrisa de Clara. Pero su malévolo plan va mucho más allá, su pretensión era arruinar de por vida la vida de la feliz vecina del quinto. Y así lo hace, con asaltos nocturnos a su cama, sin el conocimiento de ella, ha conseguido dejarla embarazada, y cuando todo parece que vuelve a recobrar el sentido en la vida de la joven recibe una última carta de César en la que le cuenta lo que ha hecho con la intención de que cada vez que mire al hijo que tienen en común, Clara sienta la desdicha y la infelicidad a la que él la ha sometido
Un protagonista muy peculiar
Mientras Duermes es una película cuya pretensión es causar miedo, crear cierta incomodidad en el espectador, y plantearle en quién deposita su confianza después de su visionado.
Pero esta obra presenta una característica muy peculiar y es que está narrada a través de César, protagonista interpretado por un Luis Tosar que, como nos tiene acostumbrados, ejecuta un papel de manera ejemplar. Cesar, causante de la discordia en la comunidad, y convertido en protagonista para dar al espectador una visión confusa de la moralidad que se refleja en la película. normalmente estamos acostumbrados a ponernos en la piel o conocer las historias a través de los “buenos”, pero en este caso, Balagueró hace completamente lo contrario. Visualizando la historia a través de César, nos lleva a empatizar un poco con él e intentar entenderlo, hasta el punto de llegar a provocar cierta sensación de angustia y claustrofobia cuando lo van a pillar, planteándole al espectador ciertos valores, el por qué somos capaces de empatizar con un personaje tan repulsivo y despreciar a la vez cada una de las acciones que realiza.
Un personaje muy interesante es el personaje de la madre de César, enferma e ingresada en un hospital sin poder comunicarse, a la cual cuenta todas y cada una de sus acciones con el único objetivo de acabar con lo poco que pueda quedar de su felicidad, y generando en ella un constante sentido de culpa por haberlo parido. Un personaje que está aparentemente inconcluso, del que no sabemos nada, pero que cumple dos funciones claras en la historia: en primer lugar se utiliza como vínculo de comunicación del protagonista con el público. El director utiliza a la madre como confesora para desvelar al público las ideas, motivaciones y perversiones de César. Además, el guionista aprovecha al personaje de la madre para amplificar el carácter malvado de César que la visita cada día para atormentarla. Un personaje que originalmente no estaba en el guión, según contaron los autores en Els Dijous de L'Escac, el 5 de Julio de 2012 en la filmoteca de Cataluña.
La película presenta una escritura moderna gracias a la ordenación de los hechos, lo inconcluso de algunos de sus personajes o la falta de previsión del transcurso de la historia, que la dota de un misterio buscado por el autor. Con un inicio “in media res”, la historia se presenta a través de un “flashback” que abarca tres cuartas partes de la película donde el tiempo transcurrido se evidencia a través de rótulos que desvelan al espectador los diferentes días de la semana, dotandola de estructura y haciendo al espectador aún más cómplice de los actos de César al conocer más datos.
La empatía hacia los malos
Es prácticamente imposible, hablar de Mientras Duermes, sin hablar de la coetánea La Víctima Perfecta (2011), con la que tiene muchos puntos en común, pero mientras en la de Antii Jokinen, el foco del mal termina siendo un mero psicópata de manual, en la obra de Balagueró se profundiza más en el problema social y el drama humano.
Por otro lado, no podemos olvidar la serie de películas del mismo director, REC 1 (2007) y REC 2 (2009), previas al estreno de Mientras Duermes. Saga la cual pauso el director para dedicarse a la obra a la que hemos dedicado este artículo. En esta ocasión, Balagueró abandona los sucesos paranormales, los fenomenos fantasticos y la brutalidad extrema, para centrarse en lo más cotidiano.
No podíamos ignorar la relación de esta película con la que fue una serie televisiva de éxito internacional, estrenada en 2006, Dexter, que se prolongó hasta 2013. Una serie en la que, de un modo muy similar al que pretende Balagueró que empaticemos con César, el portero, el espectador empatiza plenamente con el asesino Dexter Morgan, aunque en este caso, el grado de empatía es mayor, en primer lugar por la capacidad de desarrollo y profundización en el personaje que permite una obra seriada, y por otro lado porque Dexter no comparte con César el carácter depravado que este presenta. Sino que se rige por un código moral creado para su propia supervivencia. Aunque ambas están focalizadas en protagonistas que están fuera de lo habitual, poniendo en el punto de mira a un asesino o un sociopata.
El origen de la felicidad en el mal
Esta película presenta el de manera original el clásico y manido tema de la dicotomía bien-mal, un tema muy recurrente en la filosofía griega y que Jaume Balagueró vuelve a traer a la vida con una producción apropiada y un equipo de actores tanto principales, como secundarios que merecen la pena.
Quizás lo más interesante de la película sea el análisis o la reflexión en torno a la felicidad. Parece que el personaje de César necesita succionar la felicidad que irradia Clara, pero no por el puro placer de ser malo, como pasa en las grandes producciones americanas, antes bien, porque la propia búsqueda de la felicidad del portero pasa por aniquilar la de otra persona. Esto es algo muy común hoy en dia tanto en el plano macrosocial, donde los países del tercer mundo tienen, y digo tienen, que sufrir y ser pobres para que nosotros podamos mantener nuestro nivel de consumo, como en el plano microsocial, donde vemos a diario como compañeros de trabajo nos pisotean y nos traicionan para que ellos, de manera egoísta y solipsista avancen un poco más en su camino a la felicidad.
Hay tantos ejemplos en nuestra sociedad que quizás parece algo sintomático. ¿Estará nuestra sociedad enferma?, ¿estaremos interpretando el papel del portero de este mundo?, nos parece aberrante como César lleva a cabo toda clase de rituales extravagantes, regodeandose en su egoísmo y en su autobusqueda de la felicidad, pero nosotros no somos tan distintos de ese portero, de ese ser humano que se mira el ombligo y piensa que merece la pena que otros sufran, que otros dejen de ser felices si asi yo puedo vivir mejor. En este aspecto Sócrates se equivocaba al pensar que aquel que conoce lo que es correcto no puede sino hacer el bien y comulgo más con las teorías aristotélicas, donde un hombre puede y de hecho elige hacer el mal aun sabiendo que esta mal y conoce lo que debería hacer.
Yo creo que este es el verdadero mensaje de la película, esto es lo que Balagueró nos quiere transmitir con su disección del mal. Lamentablemente hemos elegido expulsar al mal de nuestras sociedades, creemos que lo malo no es de aquí, no habita entre nosotros, no nos pasa a nosotros. El director, en mi opinión denuncia la virtualidad de esa separación poniendo ante nuestros ojos un mal puro que atenta contra los “espacios seguros” del ser humano, su casa, su familia, su propiedad y lo hace de manera tan brutal que nos sentimos, en cierta manera, incómodos. Y esa sensación de incomodidad es la que, en mi opinión, hace tan buena a esta película, porque abre algo dentro de nosotros que hemos tratado de mantener cerrado desde que nacemos, desde que aprendemos a asumir que nosotros tenemos y otros no, que hay que competir, que solo uno puede llegar a la cima, desde que empezamos a convertirnos en “porteros de nuestra sociedad”. Mirar dentro de esa caja no es fácil pero Jaume Balagueró, en mi opinión, lo ha llevado a cabo de manera más que aceptable